24 de Abril del 2025
- Claudia Viviana Sánchez

- 24 abr 2025
- 2 min de lectura
Muchas veces suelo preguntarme ¿cuántas veces puede sanar mi corazoncito? Hoy está encogido y la garganta se siente vacía, pero mis manos están preparadas para escribir. Me temo escribir cosas de las que me arrepienta.
Llevo algunos días en un vaivén emocional, un poco más intenso que en los últimos meses, entrando en conflicto constante sobre mis propias emociones, donde hay amor, mucho amor, donde hay tristeza, llanto, enojo y esperanza. Hoy intento responsabilizarme de mis propias emociones, hablarme con amor y contrarrestar pensamientos rumiantes.
Me dije, hoy no es un buen día. Hay mucha tristeza y esperanza acumulada, pero debo sentir esto, permitir que estas emociones me ayuden, me pongan incomoda un ratito. También he hecho cosas que no ayudan a mi propio duelo, pero quiero confiar, en que puedo hacerlo. Y me siento orgullosa de hacerlo sanamente, estar conmigo, con mi nana, en casa, en cama, con mis niñas amadas y un té caliente en mano. Decido tomar otras rutas. Entonces veo que ya no soy como esa Claudia del pasado, huyendo hacia los excesos, buscando consuelo en desconocidos. Soy una mujer adulta ahora o espero serlo, porque los años pasan y de algo deben asentarse en mi.
¿Alguna vez querido lector has sentido tanto amor y tristeza al mismo tiempo? Se habla tanto de amar, del amor y como debe ser, justo ayer se me juzgó con dureza por mis acciones, fue duro. Y hoy mi pecho está hundido, pero igual siento amor, me hago preguntas y siento preocupación genuina por alguien más, pero me aterrizo y me digo ahorita soy yo la que necesita este amor, paciencia y comprensión, me planteo que debo hacer, porque no lo sé. Espero que el tiempo me de respuestas, decido amar, aunque sea tan terrible mi forma de quererme y querer a otros, doy lo mejor que puedo.

Comentarios